Durante toda la mañana hemos estado oyendo hablar de alianzas público-privadas que faciliten la innovación en los países del sur.

Ésta colaboración entre agentes privados, públicos y sociales no es algo tan nuevo, pero si que se ha visto potenciada en los últimos tiempos.

Existen aspectos de la cooperación al desarrollo que no serían posibles sin el apoyo de las empresas y hablamos de sectores importantes como el agua, las comunicaciones etc.

Hay dos tipos de empresas: las multinacionales y las pequeñas empresas de los países del Sur. Estas últimas se han visto potenciadas gracias a la aparición de nuevos modelos de negocios inclusivos y modelos de microfinanciación.

Es importante que, además de las cooperaciones puntuales, se fomenten los comportamientos responsables en la empresa.

Además, existen grandes diferencias entre los agentes públicos y sociales y las empresas. Estas últimas se mueven por intereses económicos y apuestan por proyectos con un retorno de inversión más inmediato. Los proyectos de cooperación pueden manejar periodos de muchos años y eso, en el mundo empresarial es difícil de entender.

En resumen, las empresas deben tener un papel fundamental en la cooperación al desarrollo pero es necesario formular nuevas nociones de valor, de su reparto y del retorno de la inversión.