RESPALDO. Camps, Rajoy y el presidente de la Diputación de Alicante, José Joaquín Ripoll saludan a sus seguidores. /EFE

RESPALDO. Camps, Rajoy y el presidente de la Diputación de Alicante, José Joaquín Ripoll saludan a sus seguidores. /EFE

Hay oradores brillantes y luego estáMariano, que es cosa aparte y elabora frases tipo: «Viva el vino»
y «Paco, estamos contigo, como siempre, y la historia será una historia feliz». Que a ti te sueltan esa frase tan sentida así de sopetón después de misa y el subconsciente te remite a niñas felices con finales felices.

Orgullosas de ser españolas sin necesidad de píldoras del día D ni zarandajas. A canciones de Manolo Escobar y a Pacos impolutos. A un pueblo en mangas de camisa arremangada y a un abrir la ventana en la mañana y trabajar
y no robar. A un orden y a un concierto y a un ser como Dios manda y un ir por lo segao.
Hay oradores. Mariano es otra cosa. Y ya cuando saluda en ese plan, los pelos como escarpias, mire usted. Ay, Mariano.