DESNATADO. Rajoy, ayer en la planta de CLAS en Siero./P. NOSTI

DESNATADO. Rajoy, ayer en la planta de CLAS en Siero./P. NOSTI

Lamento mucho comunicárselo, pero no ha podido ser. Mariano no pudo venir a Asturiasy dejar de hacer la gracia:
beber a morro de la misma botella de la que ya bebió en su día nuestra Reina y Soberana, que nos da que pensar
que, a lo mejor, en la Central Lechera, no ganan para vasos.

Podría ser. Fue ver la desnatada y zas: tirarse Mariano a ella como un descosido. Lo mismo que, cuando está en Cataluña, se tira en plancha a la butifarra y, cuando viaja a Soria, se lanza a algún producto de por allí. Tales excesos de tipismo le han granjeado a Mariano la animadversión de la candidata Pulgar, que lo acusa de «haber convertido la
campaña en un circo». No se percató la candidata de que al lado estaba Gabino, que es capaz de eclipsar a la vedette
Bárbara Rey y hasta al mismísimo Ángel Cristo.