¿Legal o ilegal?
Archivado en (Sin categoría)por grandprix on 13-04-2009
Por Eduardo Alonso / Gijón (Asturias)
La inmensa mayorÃa de los aficionados asturianos continúa resignada a contemplar por televisión el pilotaje de Fernando Alonso. La posibilidad de tener una pedazo de F-1 en Asturias es, hoy por hoy, una quimera. Y eso a los deseos del propio piloto, que me constan. Pero no hay dinero ni lo hubo tampoco antes, cuando tanto se habló de negociaciones, contactos y posibilidades. Todo ello de forma interesada.
Todo esto viene por el accidente del ex piloto de rallys y multimillonario, que todo hay que decirlo, Bin Sulayem en una exhibición de Renault realizada en Dubai. Lo he visto en youtube y todavÃa me quedo sorprendido. Merece la pena echarle un vistazo. El actual vicepresidente de la Federación Internacional de Automovilismo, del que me dicen que participó en una edición del Rally PrÃncipe de Asturias, no es un novato. Tiene experiencia y tÃtulos en el mundo de las cuatro ruedas y sabe de qué va esto. Pero un monoplaza, como este R28, es otra cosa. Y el impacto contra las protecciones es de órdago.
Pero iré al grano. Mientras los responsables de McLaren se recuperan del sonrojo, para lo cual tendrá que pasar mucho tiempo, y la FIA se prepara probablemente para poner en la picota la actuación de los de Dennis -éste ha colocado como cabeza de turco a su director deportivo, Dave Ryan, que ha sido despedido en una mera operación de imagen que no puede esconder el hecho de que asà no tendrá que declarar-, llega el turno del Tribunal de Apelación y su dictamen sobre los famosos difusores.
Máxima tensión, sin duda, este miércoles en la sede parisina de la FIA. Fuera de micrófono, todos coinciden. A los mandatarios les interesa el fenómeno del ‘club de los difusores’ y darán su visto bueno. En el fondo, estos difusores quizás vayan en contra del espÃritu de la normativa, pero creo, sinceramente, que no vulnera la letra. Y a eso se agarrán en la FIA. De todas maneras, si triunfa el sÃ, posiblemente ya se vean a los Ferrari y McLaren con ellos este mismo fin de semana en China. En Renault tardará más. Al menos hasta Barcelona.


Recrudecida la polémica de los difusores y coincidiendo con la llegada de los pilótos al ‘paddock’ de Sepang, estalló la otra tormenta, que se antoja aún más virulenta. Un nuevo cataclismo en el controvertido circo de la velocidad.


