Yo soy el ‘Testigo X’
Archivado en (Sin categoría)por grandprix on 22-09-2009
Eduardo Alonso / Gijón (Asturias)
En la intrahistoria del llamado ‘caso Piquet’ se esconde una intensa e interminable rivalidad entre Flavio Briatore y Max Mosley. El presidente de la FIA, el mismo de las imágenes de corte sexual con ambientación sadomasoquista que empezaron a poner en duda su credibilidad, se jubilará, seguramente a un retiro paradisiaco, con la cabeza de Briatore sobre una bandeja, naturalmente, de plata. Ni siquiera Ron Dennis recibió una sanción tan ¿ejemplar?
Porque el resto, es decir la sentencia, no tiene pies ni cabeza, es un cúmulo de incongruencias que no hace más que volver a ensucir un deporte asociado a los escándalos administrativos y ahora deportivos y dominado por las peleas de unos personajillos demasiado ambiciosos. Y lo del ‘Testigo X’, que menciona el dosier de la investigación, de risa. Una cuarta persona del equipo Renault que habría estado presente en la reunión del sábado 27 de septiembre de 2008, en la que Symonds habría hablado del plan de Briatore.
¿Quién es este misterioroso personaje? ¿Por qué no se ha dado a conocer su nombre? ¿Quién es el traidor? Posiblemente el presidente de la escudería Renault. Según han desvelado periódicos británicos, Bernard Rey habría cenado días antes de la cómica reunión del Consejo Mundial (cómica porque quien pincha y corta es Max Mosley, que ya lo tenía todo cerrado y bien cerrado) con el propio Max Mosley y Bernie Ecclestone. En esa cena Bernard Rey habría dado al presidente de la FIA y al director de la FOM lo que no tenían: pruebas para condenar a Briatore. Las extraídas de la propia investación interna llevada a cabo en el equipo. Se ataron cabos sueltos y se acordó la sentencia: la cabeza del italiano que le ha dado a Renault sus dos títulos de campeón del constructores y sus otros dos de pilotos.
Todo suena tan extraño… Condena de por vida para Briatore, al que se le prohibe cualquier vínculo con la F-1, incluso la representación de pilotos; cinco años de sanción a Pat Symonds; Renault sale con vida con una simple advertencia y Nelsinho, que todavía no sé qué saca con todo esto -habría que preguntarle a su padre, de tal palo tal astilla-, es declarado culpable, pero, a la vez, amnistiado por su declaración y pretende volver a la F-1. Qué iluso, ¿no creen?
Pero los interrogantes son muchos. ¿Briatore diseñó y ejecutó en solitario una operación tan compleja como la de Singapur? ¿No fue Piquet el que provocó un accidente deliberadamente para obtener la renovación de su contrato? ¿Se paga ahora a traidores con inmunidad total? ¿No ha protagonizado Renault el peor episodio de la historia de la F-1?
No importa. El objetivo está cumplido. Briatore, en la calle. Ni podrá acudir a los grandes premios como invitado VIP. Y además, le quieren echar de su equipo de la Premier. Pero este culebrón, lejos de hacerlo, no ha terminado. Seguro. El italiano no se rendirá. Nunca lo ha hecho. Estudia ya con sus abogados demandar a la FIA por daños y perjucios, se habla de que entrará en la Superleague para darle un salto de calidad y hay quienes ya apuntan a que los equipos volverán a la carga con el Mundial paralelo de la mano del playboy italiano. Suena versosímil, ¿verdad? Lo veremos muy pronto.








