A Cheste le toca el Gordo de Navidad

Archivado en (Sin categoría) por grandprix el 05-10-2009

Eduardo Alonso / Gijón (Asturias)

“Fernando retirará a Schumacher” decía en 1999 su representante por aquel entonces, el ex piloto Adrián Campos. Un año después, ‘La Gazzetta dello Sport’, el diario deportivo italiano que comparte accionariado con Ferrari, titulaba: “Ferrari, a la caza del nuevo Schumacher. Es el español Alonso”. Por entonces, hablamos de hace prácticamente diez años y de un piloto recién aterrizado en la F-1, sonó a chifladura, a locura transitoria, pero, visto lo visto, la llegada de Fernando Alonso a Ferrari era, efectivamente, sólo cuestión de tiempo.

Y digo esto porque, a estas alturas de temporada, con el título de Button ya decidido desde hace semanas o meses, por mucho que Barrichello y Vettel se empeñen en prolongarlo –recital el del alemán y de ese Red Bull que vuela en el paso por curvas rápidas como las de Suzuka-, la máxima tensión de la F-1 no estuvo en el fin de semana, sino un breve anuncio entre semana, un miércoles, del matrimonio entre el piloto asturiano y la Scuderia.

Se iba a hacer público en Singapur, pero el ‘caso Piquet’ hizo conveniente su retraso. La siguiente fecha era el jueves, un día antes de la decisión sobre los juegos de 2016, por eso de no quitarle protagonismo uno a otro, pero, de manera sorprendente e individual, Maranello optó por lanzarlo a los cuatro vientos un día antes de lo pactado con Luis Abad. Quizás porque era ya algo tan evidente que ya no merecía esperar más…

La posibilidad de sentarse en el ‘cockpit’ de los bólidos más famosos de todo el circo continental dejó hace mucho tiempo de ser eso, una posibilidad, para ser un hecho consumado. Los caminos de ambas partes coincidían en 2009, por mucho que Alonso y Ferrari hayan tratado de negarlo para quedar bien con Raikkonen y Massa.

El asturiano prolongó su vinculación con Renault dos años más, pero garantizándose una cláusula de salida, junto el período pactado con Felipe Massa y Kimi Raikkonen. Éste había ejecutado una cláusula de renovación automática en su contrato, lo que tiró abajo los planes iniciales de Ferrari, que pidió a Alonso que esperara un año más. Con el apoyo financiero del Banco Santander (que lo primero que ha hecho es pasar todas las cuentas de Ferrari a su entidad), la Scuderia ha hecho lo que no hizo nunca: echar a un piloto, al finlandés, con una indemnización superior a los 30 millones.

El preacuerdo, que EL COMERCIO ha tenido en sus manos, firmado por representantes de ambos, data de hace más un año. A mediados de 2008, aunque los contactos se iniciaron tras el Gran Premio de Mónaco de 2007. Lo básico, apenas unos cuantos folios, en inglés, con las líneas básicas del contrato: tres años, más otros dos si una de las partes quiere y otro más si uno y otro están de acuerdo, a razón de 24 millones de euros anuales. Alonso mantiene los derechos de imagen, incluso sobre el mono, coto cerrado hasta ahora en Ferrari. Ese precontrato fue rubricado hace apenas dos semanas.

¿Y ahora? Sólo cabe esperar. Para Fernando, Renault ya es pasado, aunque estará ahí hasta final de temporada. La próxima fecha clave es el 14 de marzo de 2010, la de su debut con Ferrari. Pero posiblemente antes podamos ver al asturiano de rojo. De hecho, a Cheste le ha llegado el Gordo de Navidad el 15 de noviembre. Es la fecha en la que el trazado valenciano acogerá las finales mundiales de Ferrari, un evento habitual en Italia, que este año, curiosamente, viaja al levante español. Será el momento de ver a Alonso con su nuevo equipo. No faltará nadie. Ni Montezemolo ni Emilio Botín. Ni posiblemente otros muchos.

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