LA PRESTACIÓN DE SERVICIOS REMOTOS Y LA MENTALIZACIÓN DE LOS PROFESIONALES, PRINCIPALES RETOS TECNOLÓGICOS DEL SECTO
NOELIA A. ERAUSQUIN GIJÓN
Las nuevas tecnologías han revolucionado prácticamente todos los sectores, pero uno de los que más se ha transformado en los últimos años es el de la seguridad. Mucho ha cambiado desde que era necesario contar con una persona las 24 horas del día apostada en un lugar para verificar que no entrara nadie o desde la instalación de las primeras alarmas sonoras, que simplemente servían para llamar la atención de que algo ocurría a quienes pasaban cerca de la zona.
En los últimos años los avances tecnológicos han hecho evolucionar el sector, tecnificarlo y, sobre todo, hacerlo más eficiente. La llegada de los sensores de movimiento ya supuso una verdadera revolución. Se pasó de las alarmas que saltaban al ser forzada una entrada a detectar si había intrusos en una zona. Otro cambio fundamental fueron las cámaras de vídeo vigilancia, mediante las que una persona era capaz de controlar
un amplio espacio desde cualquier punto gracias a una serie de monitores. Estas cámaras comenzaron
como fijas, pero también se desarrollaron incorporando zoom e incluso movimiento. De hecho su instalación ya se ha hecho muy habitual, recientemente se ha podido ver su utilidad para identificar a atracadores de sucursales bancarias o incluso para comprobar el estado del tráfico. Gijón cuenta, por ejemplo, con una veintena de cámaras
que permiten controlar las vías de la ciudad, otras tantas para vigilar edificios y cinco más en los accesos a Cimadevilla y la Plaza Mayor. Todas están conectadas mediante fibra óptica con seis servidores que recogen las imágenes y las almacenan.
La ventaja de contar con tanta información acarrea a su vez una desventaja, cómo gestionarla. Es en este punto en el que se centran en la actualidad algunas de las investigaciones del sector. Una instalación puede contar con decenas de cámaras, que graban las 24 horas del día, pero administrar esa cantidad de imágenes es complicado.
Sin embargo, su análisis es fundamental para tomar decisiones ante una situación de emergencia, como un robo, un incendio o una inundación.
El responsable de la delegación en Asturias de Visual Tools, Javier López Ferrer, asegura que el presente y el futuro del sector pasan por facilitar el manejo de la información. Esta compañía está especializada en sistemas de seguridad y video vigilancia. Fue la primera empresa que se instaló en el nuevo edificio municipal de oficinas
en alquiler del Parque Científico y Tecnológico de Gijón, en 2009, aunque nació hace 15 años. En Asturias
cuenta con una delegación de investigación y desarrollo para proyectos de carácter europeo, pero también para otros nacionales y regionales. Entre otros trabajos, esta empresa ha montado el sistema de video vigilancia de la T4 de Barajas, ha participado en el del aeropuerto de Dubai y trabaja en un sistema que se usará para contabilizar
el número de personas que visitan el Centro Cultural Oscar Niemeyer en Avilés. En la actualidad, vende sus productos y servicios a 20 países. De hecho, el 70 por ciento de su facturación proviene de la venta internacional.
Para su responsable en el Principado, «la rapidez a la hora de gestionar todas las imágenes que pueden grabar las cámaras de video vigilancia de un lugar es fundamental, por eso cada vez hay más herramientas que son más sencillas de manejar». Encontrar el tramo de vídeo concreto en el que se produjo un aviso de forma rápida y sencilla es primordial en este sector y es algo en lo que se ha avanzado mucho últimamente gracias a softwares que centralizan toda la información, para ello también se emplean métodos que disciernen cuáles son los datos necesarios y cuáles no. Por ello ya no es necesario que las cámaras de una instalación graben las 24 horas del día, pueden estar programadas para solo registrar las imágenes cuando se produce algún tipo de movimiento.
«Se puede elegir lo que es más adecuado, cámaras que graben solo al detectar movimiento o que graben en continuo y luego gracias a los nuevos avances tecnológicos se puede buscar lo que se necesita», asegura Javier López. En la actualidad ya es posible que un software detecte si se ha modificado algo en una zona, a pesar de que haya movimiento de personas en el resto de la imagen, se trata de verificar si una parte concreta de lo que se
ha grabado ha cambiado. El objetivo es que el vídeo esté cada vez más integrado con otras informaciones.
«Ya no se tienen que buscar imágenes por la fecha o la hora, puedes configurar el sistema para encontrar imágenes donde hay la modificación que interese encontrar », explica el responsable de Visual Tools, «por ejemplo, si queremos visionar el momento en el que se ha hecho una devolución en un comercio, podemos tener sincronizada la cámara con la caja registradora y pedirle al sistema que nos muestre ese instante sin necesidad
de saber la hora en la que se efectuó esa operación».
Además de los avances en cuanto a gestión de la información, otro de los puntos fundamentales que se ha modificado es el acceso a ésta. Antes era necesario estar físicamente en una sala de control para visionar la grabación de las cámaras, sin embargo esta presencia ha pasado a la historia. Gracias a Internet las imágenes ya no solo se reciben en la central receptora, también están al alcance de un ordenador, una Blackberry u otros
dispositivos móviles como simples teléfonos. «Y lo que es mejor, no solo se pueden ver las cámaras, sino que se pueden manejar, hacer un zoom, un movimiento horizontal… esto permite por ejemplo ver una cara o una matrícula de un coche », explica López Ferrer.
Ha sido la evolución entre la tecnología analógica de circuito cerrado de televisión (CCTV) que se utilizaba tradicionalmente en las aplicaciones de monitorización y de vigilancia a la actual apuesta por la vigilancia IP que utiliza Internet para transmitir datos de imagen y señales de control. Este sistema ofrece más ventajas que su
antecesor, además de que resulta más barato, cuenta con almacenamiento ilimitado, permite una mayor accesibilidad, ofrece avisos en tiempo real y resulta más seguro.
Pese a esto, hay más equipos analógicos en funcionamiento, aunque cada vez son más los sistemas IP que se instalan, principalmente en nuevas infraestructuras y en aquellas que se reforman, ya que los equipos modernos pueden adaptar la señal analógica para su gestión y almacenamiento en IP.
Falsas alarmas
Para el responsable de Securitas Direct en Asturias, Jesús Álvarez, el gran cambio en los últimos años ha sido la posibilidad de verificar el porqué de algunos saltos de alarma. «Antes había que ir personalmente para descubrir qué sucedía, ahora vemos en tiempo real lo que pasa dentro de la instalación o de la casa e incluso escuchamos qué sucede aunque no estemos allí», explica, y reconoce que anteriormente cuando se producían con frecuencia falsas alarmas se acababa por no prestarles atención.
«Es como el cuento del Pastor Mentiroso, al final cuando pasaba algo se pensaba que no era verdad », afirma. Por ello las empresas cada vez invierten más en la fiabilidad de los dispositivos frente a esos falsos avisos y se han desarrollado detectores que comprueban las informaciones recibidas en los distintos sectores para
facilitar la toma de decisiones.
Por otro lado, la protección se ha extendido durante las 24 horas de la jornada, no solo cuando no hay personas en el interior de la instalación. Cada vez es más frecuente que los establecimientos, y no solo bancos, cuenten con pulsadores SOS o lo que es lo mismo dispositivos de fácil acceso que permiten avisar de que se está produciendo un robo, además son silenciosos, de tal forma que el atracador no tiene por qué enterarse de que se ha avisado de que algo sucede.
Para Jesús Álvarez la expansión de los dispositivos móviles también ha sido un motor de cambio en la seguridad. «Ahora se puede interactuar con la alarma a través de un sistema domótico, saber cuándo se abre o se cierra una puerta, recibir una fotografía en el teléfono de quién entra o sale, un vídeo… », señala Jesús Álvarez. Se trata de aprovechar las plataformas móviles de uso común para lograr que se mejore la seguridad de una instalación.
Gracias a ellas con un simple teléfono es posible conectar o desconectar alarmas en la distancia, incluso a miles de kilómetros se puede verificar quién entra en un lugar concreto. Precisamente el control de accesos es uno de los puntos fuertes de Oxígeno Empresarial (O2E), una empresa asturiana especializada en la mejora de las operaciones y procesos industriales que aplica tecnologías como la identificación por radiofrecuencia (RFID) o la biometría.
Esta compañía ya ha instalado en diversos centros el reconocimiento de huella dactilar para el control de accesos y otros menos habituales que permiten identificar a una persona a través de su iris. Esta parte del ojo se forma
muy pronto y se mantiene estable a lo largo de la vida. Además resulta mucho más fiable que la huella dactilar porque «éstas pueden alterarse por la suciedad y es más fácil que se dañen», asegura el responsable de O2E, Bernardo Montes, que también recuerda que se van dejando por todos los sitios y que, aunque es difícil, pueden llegar reproducirse. Por otro lado insiste en que este sistema de identificación biométrica no produce ningún daño en la retina. Pese a sus ventajas, Montes también reconoce sus defectos, esta tecnología es más cara que la de la huella dactilar y, por ello, las empresas optan más por esta otra, aunque aún lo hacen más por la identificación mediante tarjetas. «Ahora son más frecuentes las tarjetas de proximidad, que ya han sustituido prácticamente a las de banda magnética, y que son más baratas que la identificación de tarjetas a distancia», explica y destaca que, por su coste, las empresas son bastante reticentes a incorporar algunos avances en
materia de accesos, sobre todo en el actual momento de crisis económica.
Por otro lado esta compañía une el sistema de detección biométrica con otro de localización gracias a una tarjeta de radiofrecuencia. La tecnología RFID permite la identificación automática de información contenida en etiquetas electrónicas. Cerca de un lector transmiten la información que llevan almacenada y pueden adquirir
otra. De esta forma, los objetos se convierten en inteligentes e intercambian datos. Esta tecnología puede utilizarse en empresas de distribución, para el control de la trazabilidad e identificación de los productos, pero también para el pago de peajes, en hospitales o para controlar los accesos a una empresa o saber en qué lugar de la instalación se encuentra cada trabajador o los visitantes, de tal modo que en caso de que se produzca una
emergencia se sabe cuántas personas hay en un lugar y su situación concreta dentro de una instalación.
Pero además de las huellas dactilares o del iris ya hay en el mercado nuevos métodos de identificación, algunos que incluso parecen de ciencia ficción, como utilizar el mapa de las venas de una mano o del patrón interno del dedo para el control de accesos. El sistema circulatorio también es único en cada persona, es imposible de falsificar y puede utilizarse para permitir la entrada o no a una persona a una instalación.
Con innovaciones como estas, inimaginables hace algunos años, los expertos no se atreven a decir cómo será el futuro del sector. El responsable de la delegación asturiana de Visual Tools cree que es difícil aventurarlo.
«Quizás los avances vayan más hacia el reconocimiento facial, poder identificar a alguien aunque vaya con gorra,
gafas o disfrazado», piensa. De hecho gran parte de los estudios que se llevan a cabo van en esa dirección y ya existen equipos en varios centros españoles trabajando en este asunto, como el grupo de Reconocimiento Facial y Visión Artificial de la Universidad Rey Juan Carlos, los del Instituto de Telecomunicaciónes y Apliaciones
Multimedia de la Universidad Politécnica de Valencia o, en Asturias, un equipo del Centro Europeo de Soft Computing, ubicado en el campus de Mieres de la Universidad de Oviedo.
Que este sector está en pleno movimiento se pudo comprobar en marzo en Sicur, el Salón Internacional de la Seguridad, que tuvo lugar en el recinto ferial de Madrid. Allí más de 1.350 empresas mostraron sus novedades, como cámaras de vigilancia de última generación, programas informáticos, servicios de vigilancia, robots
para inspecciones de bombas, equipamientos para el hogar, elementos de protección individual para los vigilantes o los trabajadores e incluso armamento para las Fuerzas de Seguridad del Estado. Esta cita bienal volverá a celebrarse en 2012.