Así, no
Archivado en (Sin categoría)por latribunona on 28-09-2009
El Sporting ofreció en Pamplona su peor cara y, por desgracia, nos dejó la sensación de que va a volver a ser un equipo capaz de todo. De empatar en Valencia con diez jugadores a no tirar ni una sola vez a portería en todo un partido.
Si un equipo quiere puntuar fuera de casa en Primera División ese no es el camino. No es admisible que sólo haya sido capaz de generar un córner en todo el partido, a pesar de jugar con los dos delanteros centros de la plantilla.
De la alineación, prefiero decir simplemente que no la entiendo. Que Pedro, con quien no se contaba hace un par de meses, y Maldonado formen en el once titular no se comprende bien. Que Diego Castro sea suplente, menos. Lamento el fallo de Sastre, porque es un ejemplo de deportista y me parece injusto lo que le ha pasado el día que recobraba el puesto y jugaba su partido 300 con la camiseta rojiblanca.
Espero que la semana sea intensa en los entrenamientos, que todos se pongan las pilas, porque el domingo viene un Mallorca en plena forma que si nos da un disgusto nos colocará en la cola de la clasificación.
Un abrazo muy fuerte para Emilio de Dios, que ayer perdió a su padre. Esta tarde, a las seis, se celebrará un funeral por su eterno descanso en la iglesia parroquial de la Purísima, en Nuevo Gijón.

Mis ídolos nunca han sido ni Clark kent, ni Peter Parker, ni Luke Skywalker. Sólo tuve uno. Se llamaba Enrique y se apellidaba Castro. Ni Superman, ni Spiderman. Sólo Quini, el Brujo. Sus goles acompañaron mi infancia, me llenaron de alegría, iniciaron mis sueños… También mis primeras angustias, como aquel codazo que le destrozó la cara en un partido internacional contra Irlanda y le dejó una larga temporada en el ‘dique seco’, o los veinticinco días que duró su secuestro. También mis primeros ‘odios’. Les confieso que me costó mucho tiempo digerir los dos goles que nos marcó en la final de la Copa del Rey de 1981 contra el Barcelona.


