Por fin ya tenemos 25. Parecía que estábamos anclados en esos malditos 24 puntos que tanto nos ha costado dejar. Podrán decirme que sumar un punto en El Molinón es un pobre balance, pero creo que tras lo visto en el campo tenemos que darlo por muy bueno. El Valencia demostró estar hoy por hoy muy por encima del Sporting. Increíble su ataque, a la altura de los mejores de Europa. Da gusto ver jugar a un equipo así. Si fuera más sólido en defensa, sería, sin duda, un candidato al título.
Del Sporting me quedo con su arranque de partido, con casta y moviendo el balón con rapidez e intención. Con el gol de Diego Castro, marca de la casa, de esos que sólo él sabe sacarse de la chistera. Es un auténtico capitán con todas las letras. Espero que el consejo sepa valorar su entrega y calidad para negociar ya su renovación.
Me gustó también la aportación de Carmelo y De las Cuevas. Creo que por las botas de estos dos futbolistas pasan muchas de las opciones del Sporting de lograr la permanencia. Si Preciado logra recuperarlos, sumaremos muchos puntos. También me gustó ver a Kike Mateo en el campo. A veces me pregunto si un jugador decisivo en el ascenso puede habérsele olvidado jugar al fútbol.
Van a permitirme acabar esta columna mandándole un mensaje de ánimo a Bilic. Pudo marcar el gol del triunfo y llevarse toda la gloria. Encomiable fue su trabajo a lo largo de 90 minutos, luchando en solitario contra la defensa del Valencia y buscando todos los ‘pepinos’ que le mandaron sus compañeros. Así es muy difícil marcar goles. El bueno de Mate tiene en el club a Quini; él también sabe de rachas y le dará buenos consejos. La tranquilidad, dicen, es la mejor receta. Y para los olvidadizos, les recuerdo que Bilic marcó el tanto del ascenso y el de la permanencia. Ánimo Mate.
También me gustaría darle públicamente las gracias a los ‘ultras’ por acordarse de Tati cuando se cumple un año de su fallecimiento. Tuve la suerte de conocerle personalmente y puedo asegurarles que, incluso, fue mejor persona que futbolista, que no es poco, al tratarse de uno de los ‘grandes’ de nuestra centenaria historia.
El domingo tenemos un partido decisivo. Es vital no perder en La Romareda. Allí no valdrán los nervios, ni alegar un mal día, ni un fallo imperdonable. Es una cita para hombres. La mareona volverá a estar al lado del equipo. Es el momento de dar un golpe de autoridad.
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