El arca de Nuts

Archivado en (Microrrelatos) por Admin el 05-04-2011

Escrito por:

Cuando divisamos la monstruosa figura en el horizonte, detuvimos la marcha. Luego reímos, saltamos y nos abrazamos. Aquello tenía que ser algo.

Hicimos noche junto a la estructura, pero apenas pudimos dormir. Dedicamos la mañana a explorar el complejo, pero apenas hallamos nada de provecho. El agua estaba corrupta, las baterías desechas, no encontramos alimentos.

Ahora al menos teníamos refugio. Desalojamos algunos cuerpos y nos instalamos. Aún tardamos un par de días en desprecintar el enorme silo. Cuando logramos abrirlo, el vacío estuvo a punto de destriparme, pero por suerte me sujetaron, estábamos muy asustados. Entonces comenzaron a caer aquellas bolitas diminutas en los distintos compartimentos.

Allí nadie recordaba un olor distinto del sudor, del suero, del aire viciado, de los cincuenta comprimidos diarios de arena esterilizada. Aquel aroma era nuevo, extraño y orgánico.

Algunos idiotas lo celebraron por todo lo alto. Digo idiotas porque luego supimos que no celebraban aquella rarísima oportunidad del destino. Sólo celebraban que, después de siglo y medio, tendríamos alimento. Toneladas de semillas.

¿Qué más se puede decir del ser humano?

Personas como éstas nos condenaron a vagar, horizonte tras horizonte, por estos valles muertos. Cuando diseñaban estos trajes remendados, nunca pensaron que un día deberíamos volver, desandar cada paso, devolver la vida a cada centímetro cuadrado. Idiotas como éstos nos condenaron a ser astronautas en la Tierra.

Esta mañana, cuando hemos visto el color verde por primera vez, hemos llorado. No voy a permitir que nadie nos arrebate este milagro.

Lo tengo todo preparado.

Publicar en las redes sociales:
  • Facebook
  • Twitter
  • MySpace
  • Bitacoras.com
  • Meneame

Comentarios:

Deja tu comentario


Patrocinadores del concurso
Fundación Cristina Masaveu Peterson La voz de Avilés El Comercio Digital
Portobello La voz de Avilés El Comercio Digital