Fantasmagoria

Archivado en (Sin categoría)por Admin on 29-07-2010

Funchal. 28 de Julio.

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Para ser aceptado como un adulto, en determinadas tribus indias el joven debía salir del poblado y quedarse tumbado al sol sobre una piedra, durante dos o tres días. La deshidratación, la falta de alimentos y el sol provocaban un coctel de alucinaciones en el que aquellas culturas decían tener hilo directo con los dioses y los muertos. Hay que vivir algo así para que te den por crecido.

En el Creoula, el viento, la falta de sueño y las extrañas compañías acaban distorsionando las cosas. Hay una mujer a bordo, de unos 50 años, que gusta de echarle fotos a la noche. Cuanto más oscura y cerrada, más veces aprieta el botón. Sólo sonríe cuando en esas ráfagas la máquina hace un extraño y refleja puntos de luz inapreciables para el ojo humano. “Mira, quizás sea un fantasma“, anima.

Extraño. Como entrar en una calle, a 2.000 kilómetros de España, y ver que está dedicada a un escultor de nombre equívoco.

Fantasmagoria

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Saca lustre en el puerto

Archivado en (El lugre Creoula, Sin categoría, Universidad Itinerante de la Mar (UIM))por Admin on 29-07-2010

soltando amarras
Fotografía :: Riki Andrés

Antes de salir por Madeira, los grumetes de la Universidad Itinerante de la MAr descubren una nueva obligación de la vida en el barco-escuela.

PUERTO DE FUNCHAL (MADEIRA)

El urogallo canta, el pavo real luce plumas cuando quiere seducir y el Creoula es un lugre al que hay que enjuagar hasta la bandera cada vez que atraca en puerto. Lo saben ya los esforzados alumnos de la Universidad Itinerante de la Mar. Tras días de navegación a bordo del barco-escuela, la costa de Madeira emergió el martes a babor. La sola idea de pisar la isla de la que es Cristiano Ronaldo excitó unas ganas de lucimiento e higiene que los muchachos venían relajando ante el limitado público de alta mar. «A ver si hay suerte y está por aquí de vacaciones… o mejor, que todos los chicos de la ciudad sean como él», se fabulaba en el animado sector femenino. Sin embargo, con una media sonrisa y un puñado de órdenes, el contramaestre se encargó de enfriar los ánimos. Formados en cubierta, fue reclamando ‘voluntarios’ para cada una de las tareas de limpieza del navío.

Ese esfuerzo permite luego pasear por las calles de Funchal y ver cómo los lugareños se paran a observar ese brillante navío de cuatro mástiles del muelle. Hasta los periódicos locales recogen semejante visita.

Con la primera impresión ganada, la expedición pudo moverse por una isla que «permite vivir tres climas: en la playa está el mediterráneo, a media montaña los pinos recuerdan a Galicia, y en las cumbres hay pastizales ahora secos», explica a la tropa el enlace en tierra, el profesor Manfred Kaufmann, encargado de descifrar la isla más ‘moderna’ de la Macaronesia: apenas tiene 5.000 millones de años.

Fuente: El Comercio Digital

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“Vamos caminando como patos mareaos”

Archivado en (El lugre Creoula, Protagonistas Asturias, Universidad Itinerante de la Mar (UIM))por Admin on 28-07-2010

Intervención de Ramón desde Madeira dentro del programa Protagonistas Asturias.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.

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Macaronesia, la hermana perdida

Archivado en (El lugre Creoula, Sin categoría, Universidad Itinerante de la Mar (UIM))por Admin on 28-07-2010

Los alumnos embarcados en el Creoula reciben a bordo lecciones de Geografía e Historia

La Universidad del Mar revela el origen común de Madeira, Canarias, Azores y Cabo Verde

Macaronesia, la hermana perdida
Fotografía :: Riki Andrés

El mundo es extraño cuando se mira con ojos de historiador. Lo demuestra estos días la Universidad Itinerante de la Mar (UIM), aventura que reúne a profesores y alumnos en un barco-escuela portugués. Después de tres días de navegación, la expedición ha entrado en aguas macaronesicas a golpe de viento, faena a bordo y lecciones en las que se escuchan frases como punzadas.

Así, «las Canarias no recibieron esclavos negros porque su clima poco lluvioso impedía el cultivo de la caña para el que se les reclutaba; por eso los colonos los enviaban desde África directamente hasta el Caribe», sugiere el catedrático Fermín Rodríguez. «Portugal no conquistó Galicia porque el Papa lo impidió; el Santo Padre era amigo de los españoles y, debido a ello, a los monarcas lusos sólo les daba permiso a expandirse hacia el sur, contra los moros», abunda Manuel Teves. Y el lugre Creoula en cuya cubierta se celebran estas conferencias de alta mar luce pinturas blancas en el casco como recuerdo de la Segunda Guerra Mundial. «Portugal era entonces un país neutral y para señalar a sus navíos los hacía blancos», expone Tomás Cortizo.

Los ecos de la guerra y los Imperios estaban así, ocultos bajo tierras que se cubren hoy de turismo. Pasa en todos los territorios macaronésicos: Madeira, Canarias, Azores y Cabo Verde, islas todas que nacen de una tensión oculta: la de las placas tectónicas que abren la dorsal atlántica. «Según algunos estudios, en Las Palmas de Gran Canaria hay un centro sismológico que si estalla podría provocar un tsunami que llegaría hasta las costas de Estados Unidos», refiere Fermín Rodríguez. Hay más elementos comunes en estas islas, las tierras más occidentales de Europa: todas ocupan posiciones geoestratégicas para las rutas a África o América, todas sufren ahora problemas para abastecerse de energía, o agua, o conexiones. Y pese a esas carencias, reciben a más visitantes que habitantes hay censados.

El primer caso que estudia la UIM es el de Porto Santo. El lugre echó el ancla a media milla náutica de esta isla del archipiélago madeirense. Su perfil encrespado quedó así fijado a babor, como en una pizarra lista para el análisis. Marineros de la guarnición lusa y profesores se afanaron para dar una lección de ‘derroteros’: aprender a dibujar las formas de la costa, identificando sus puntos más significados, sus volúmenes. Jóvenes que se forman en Geografía, Derecho, Filología saben desde entonces marcar los límites de la tierra.

Pero no sólo de palabras puede vive una tripulación en la veintena. Tras dejar el lugre a punto, la UIM regresó a tierra por unas horas, las justas para comprobar la arena de una playa extraña, compuesta de «granos blancos, no comunes a estas islas volcánicas y cuyo origen no está del todo claro, quizás la traiga el viento desde África», apunta el profesor Rui Silva. Sea como fuere, después de tres días de sacudidas en el mar, poner el pie en tierra firme inunda a los grumetes de una zozobra inesperada. «Es como si echara de menos el balanceo del velero, como si este suelo tranquilo ya no fuera el mío», explica uno. «Eso va a ser cosa de la plasticidad de nuestras neuronas, que se adaptan a una situación y la fijan», resuelve a su lado Agustín, alumno de Medicina en Oviedo.

Está por ver si las lecciones de la UIM quedarán también así, grabadas en unos grumetes que ayer, desde la isla, observaban al Creoula con otros ojos, pupilas mezcladas ya de historia, de horas de guardia y fraternidad. Anoche el lugre levó anclas en busca de su próxima objetivo: Portimao, la capital de la isla de Madeira. Sonaba Bruce Springsteen en la cocina.

Fuente: El Comercio Digital

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La abundancia de sensaciones

Archivado en (El lugre Creoula, Universidad Itinerante de la Mar (UIM))por Admin on 27-07-2010

Fondeados en Porto Santo (Madeira).

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Soltando Amarras :: Riki Andrés

Cuando todo es nuevo, las impresiones se acumulan, una sobre otra, como fotos que fueran cayendo, tapando la última a la anterior. El dilema es viejo como el comer: la acción, cuando es intensa, te deja sin momento de reflexión. La abundancia de información produce desinformación. ¿Qué genera entonces la de sensaciones?

Fotos que no quiero ahogar en este océano.

Sábado, 4.00 de la mañana. Subir a borda, en mitad de la noche, las olas mecen el lugre, la tripulación duerme. Hay luna llena. El marino se hace un lado y pones las manos en el timón. En popa. Con todo el navío ante tí, en algún punto de la nada. El timón y las manos. Una combinación que se remonta a 1937, cuando ensamblaron el Creoula. Capitanes, marinos, y ahora estas manos.

Domingo, 17.oo. Una conversación al azar entre dos alumnos de esta vida. “Esta mañana estaba en la proa, vigilando, y pensaba… Qué grande el oceáno. No hay nada. Es la inmensidad y parece que no puedes encontrar un lugar más libre que este. Pero en cambio aquí estamos, unas 60 personas metidos en un barco de 67 metros. Encerrados. ¿Somos libres aquí o esclavos?.

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Soltando Amarras :: Riki Andrés

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La lección del océano Atlántico

Archivado en (El lugre Creoula, Sin categoría, Universidad Itinerante de la Mar (UIM))por Admin on 27-07-2010

«En un día aprendes tanto aquí que cuando despiertas a la mañana siguiente parece que pasó un año», dice Pablo Ares

La Universidad Itinerante de la Mar fondea en Porto Santo tras 4 días de navegación

soltando amarras
Fotografía :: Riki Andrés

Soltad amarras. Viajar contra la tierra y sus reglas. Aquí y ahora es lo que están haciendo un grupo de jóvenes asturianos, todos en la veintena, todos enrolados en el lugre Creoula, un bacaladero de 1937 que la marina portuguesa opera como barco-escuela. La Universidad Itinerante de la Mar (UIM) cumple este verano cinco años organizando con él unas expediciones que funcionan como un reto para sus alumnos: deben sobrevivir dos semanas, en alta mar, embutidos en una nave de 67 metros de eslora, compartiéndola con una guarnición de la marina lusa. Una vez soltadas las amarras, ya no hay forma de huir. Sólo el Atlántico, como amigo y enemigo.

La lección dio comienzo el pasado viernes 23, en Lisboa, y ayer alcanzó las playas de Porto Santo, en el archipiélago de Madeira. Entre medias, cuatro días sin móviles ni internet, sólo un tiempo distinto al terrestre, «extraño, que se alarga para que quepa en él de todo… En un día aquí intimas y aprendes tanto que cuando te despiertas a la mañana siguiente parece que haya pasado un año», indica Pablo Ares, estudiante de Derecho en la Universidad de Oviedo y tripulante del Creoula. Cada segundo es distinto, y lo distinto reclama toda la atención. En esta lugar «si uno se cae por la borda, de noche, estaremos en una situación muy peligrosa porque después de unos segundos ya no se ve el lugar en el que estáis», advierte nada más empezar el capitán de fragata Nuno María ‘d’Orey, el marino de más alto rango en esta expedición. A sus órdenes están 37 marinos profesionales y la vida de 39 profesores, catedráticos y estudiantes a los que más vale enseñar que aguantar las consecuencias.

Por eso, los ‘instruendos‘ (alumnos) acaban repitiendo la organización militar: divididos en cuatro grupos, todos se encargan en turnos de cuatro horas de las tareas del barco. Así, cuando un profesional coge el timón a media noche, hay un joven que ha abandonado el catre para ponerse a su lado. Cuando toca limpiar los baños, cocinar, servir o gritar ‘tierra a la vista’, hay un grumete a la sombra del marino portugués.

Moldear el carácter
Vivir en la falda de una cordillera imprime carácter: todos los días la naturaleza te muestra colosos de roca para que recuerdes que esos problemas que dices sufrir tampoco pueden ser tan grandes. Lo mismo ocurre ante el mar. Los grumetes llegaron a él desde Avilés, Gijón, Oviedo, Pola de Lena, Tarragona, Brasil, Oporto… Cada uno con su historia, idioma y MP3. Sin embargo, el viernes a primera hora, en los muelles de la Escuela Naval de Alfeite (Lisboa), el océano dicta sentencia: atrás quedan los sujetos, el Creoula sólo admite ‘instruendos’ (alumnos). La orden pone en fila y a cubierta a toda la tripulación. Es una manera de respetar las leyes de la mar, esas que se escribieron en un tiempo en el que «si no estaban todos a la vista, los de tierra podían pensar que el navío llegaba con intenciones ocultas», explica Tomás Cortizo, codirector de la UIM.

La mañana acompañaba. ‘Criolla’ (así es su nombre en castellano) se despegó de la dársena a las 10.30 horas, iniciando una travesía que le permite lucirse ante media Lisboa. Ahí está el barco, pasando ante la Plaza del Comercio, bajo el tráfico de Puente del 25 de Abril (antes de la revolución de los claveles, puente Salazar), embocando el estuario del Tajo en busca del océano. La frontera entre las dos aguas se la marca a babor el faro de O Bugio y a estribor el Fuerte de San Julião da Barra, un acuartelamiento que aún hoy es sede oficial del ministro de defensa luso. «La historia dice que quien controlaba este acceso, dominaba Lisboa», recuerda Rui Cabral e Silva, profesor de Biología reconvertido en instructor para la UIM.

Con la quilla ya en el Atlántico, con el viento soplando del Norte y con nuestro destino, el puerto de Funchal (Madeira), a 225 grados, Nuno María d’Orley toma una decisión: desplegar las velas de trinquete, trinquete de mayor y mayor de mesana. «No podemos tener mejor tiempo para navegar», indica el contramaestre Madera. Nueva orden. En el barco las velas se izan con todas los brazos disponibles. Marineros y estudiantes. Portugueses y españoles. Mano sobre mano, los cabos son enrollados, colgados o entregados. Gracias a ello, el lugre se pone en seguida a nueve nudos de velocidad, recibiendo el azote de una mar encrespada con olas de entre dos y tres metros.

Biodramina y ‘portuñol’
Hemos dicho que el individualismo fue lo primero en saltar por la borda. Luego hizo lo mismo el desayuno de algunos cachorros de mar. La marea mece el lugre provocando extraños fenómenos. Los cubiertos parecen querer escapar de la mesa; ir al baño adquiere tintes deportivos; y hasta los tripulantes más agnósticos sufren su particular conversión. Ya todos son devotos de Santa Biodramina. Ella vela por los estómagos y alimenta una navegación a toda pastilla. Con su favor, el mar enseña, los profesores dan lecciones, los marineros aguantan con paciencia y buen humor. El ‘portuñol’ se ha hecho la lengua franca del Creoula. Con ella pone rumbo a su próximo objetivo: el puerto de Funchal, en Madeira. «¿Sabéis en qué se diferencia de Canarias?», plantea desde la cubierta Fermín Rodríguez, ‘padre’ de la UIM.

Fuente: El Comercio Digital

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Atando cabos

Archivado en (El lugre Creoula, Universidad Itinerante de la Mar (UIM))por Admin on 26-07-2010

Atando cabos - Soltando amarras

Elena vigila astilleros en Cadiz para que no contaminen más de lo que deben. Agustín será médico, pero aún no sabe de qué. Virgilio va camino de máster en Informática, y a la que te descuidas, se pone a leer un libro electrónico. Felipe acabará Químicas en Oporto, pero quiere se ingeniero de caminos para no tener que emigrar. Inés siempre sonríe, es la benjamina del grupo; David, el más blanco y anda buscando un hueco para entrar en la sala de máquinas. Los cacharros son su pasión. Ilda es la peculiar; cuenta que es terapeuta, que estudia Bellas Artes, y que el mar, cuando nos moja, todo lo purifica; Eduardo ha recibido una buena noticia: le han cogido para estudiar medicina (”quise hacerlo desde que ví que hay demasiados “novatos”).

Todos son ahora mis hermanos.

No puedes enfrentarte al océano en compañía de desconocidos.

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¡¡barco a la vista!!

Archivado en (El lugre Creoula, Universidad Itinerante de la Mar (UIM))por Ramón Muñiz on 23-07-2010

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Nos dijeros que perderíamos la cabeza por ella

que nos llevaría a otro lugar

que sería nuestra vida y nuestra muerte

que después de verla, nada sería igual

Dicen que su nombre es aventura,

experiencia,

Dicen que la acabarás haciendo tuya.

Hoy te vimos por primera vez

Criolla

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¡¡bem-bindos!!

Archivado en (El lugre Creoula, Universidad Itinerante de la Mar (UIM))por Ramón Muñiz on 22-07-2010

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22 de Julio. Lisboa.

Todo está listo. Los ojos llenos de sueño; las manos, de pastillas contra el mareo. Si el tiempo lo permite, mañana a las 10.30 de la mañana el lugre Creoula abandonará la Escuela Naval de Alfeite (Lisboa) rumbo a Funchal (Madeira). En el puente de mando, el capitán de fragata Nuno María d’Orey ha recibido un extraño encargo que no figura en su carta náutica: gobernar a una tripulación de profesores universitarios y jóvenes, con más ilusión que cultura marina.

“Es un caso único; no existe ningún otro navío gubernamental que se dedique a enseñar a civiles de esta forma”, presentó ayer Fermín Rodríguez, uno de los ‘padres’ de esta Universidad Itinerante de la Mar (UIM) que cumple ya cinco años organizando aventuras didácticas en alta mar. Para la ocasión, la proa se dirigirá a ‘las islas Macaronésicas: la puerta atlántica de Europa’, una lección que llevará a los ‘instruendos’ (alumnos) de Lisboa a Madeira, de la isla a Portimao (en el Algarve luso) y para a acabar, regreso a Lisboa con llegada a puerto prevista el día 6 de agosto.

Antes de echarse a la mar, la UIM ha cubierto dos jornadas para dejar todo atado en tierra. Así, el miércoles las universidades de Oviedo y Oporto prorrogaron un año más el convenio por el que dan vida a la UIM. El proyecto nació con un plazo inicial de cuatro años “y ahora debe repensarse, marcar nuevos objetivos, pero antes de iniciar la segunda fase, se ha decidido continuar un año más con la estructura que habíamos desarrollado”, explica Rodríguez.

El miércoles, en el rectorado de la universidad lusa, rubricaron este pacto hispanoluso Covadonga Betegón (vicerectora de extensión universitaria de la universidad asturiana) y María de Lurdes Correia (su homologa de organización en la institución portuenese). “Durante demasiados años España y Portugal han vivido una a espaldas de la otra; tenemos que cambiar eso con cosas como la UIM”, alentó António Marques, vicerrector de relaciones internacionales portugués. “Covadonga, debemos seguir hablando para construir juntos más colaboraciones como esta”, abundó.
La tripulación asturiana asistió a la ceremonia, convirtiéndose los jóvenes en objetivo de ánimos y advertencias. Son chicos como David, estudiante de ingeniería en Gijón; Pablo, a punto de abandonar la Universidad ya como abogado; o Ester, acostumbrada a los libros de Filología Hispánica. “No os espera una travesía fácil, pero es que nunca fue ese nuestro objetivo. Queremos que aprendáis de las dificultades de la vida y la mar”, expuso Correia.

Tras el protocolo, un autocar condujo a los jóvenes hasta la base naval lisboeta, donde ayer recibieron las primeras consignas castrenses. “Aquí no se come hasta que lo haga el capitán, y no te sientas hasta que lo haga el capitán, y para retirarse de la mesa, ¿adivináis que hay que esperar?”, ilustró Tomás Cortizo, codirector de la expedición. Arregladas las maneras, organizados los grupos de trabajo, y echas las presentaciones, los 39 alumnos y maestros de la UIM agotaban las horas previas conociéndose, antes de encontrarse al gigante Atlántico.

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El grumete Muñiz en Lisboa

Archivado en (El lugre Creoula, Protagonistas Asturias, Universidad Itinerante de la Mar (UIM))por Ramón Muñiz on 22-07-2010

Intervención dentro del programa Protagonistas Asturias.

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