La abundancia de sensaciones

Archivado en (El lugre Creoula, Universidad Itinerante de la Mar (UIM)) por Admin el 27-07-2010

Fondeados en Porto Santo (Madeira).

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Soltando Amarras :: Riki Andrés

Cuando todo es nuevo, las impresiones se acumulan, una sobre otra, como fotos que fueran cayendo, tapando la última a la anterior. El dilema es viejo como el comer: la acción, cuando es intensa, te deja sin momento de reflexión. La abundancia de información produce desinformación. ¿Qué genera entonces la de sensaciones?

Fotos que no quiero ahogar en este océano.

Sábado, 4.00 de la mañana. Subir a borda, en mitad de la noche, las olas mecen el lugre, la tripulación duerme. Hay luna llena. El marino se hace un lado y pones las manos en el timón. En popa. Con todo el navío ante tí, en algún punto de la nada. El timón y las manos. Una combinación que se remonta a 1937, cuando ensamblaron el Creoula. Capitanes, marinos, y ahora estas manos.

Domingo, 17.oo. Una conversación al azar entre dos alumnos de esta vida. “Esta mañana estaba en la proa, vigilando, y pensaba… Qué grande el oceáno. No hay nada. Es la inmensidad y parece que no puedes encontrar un lugar más libre que este. Pero en cambio aquí estamos, unas 60 personas metidos en un barco de 67 metros. Encerrados. ¿Somos libres aquí o esclavos?.

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Soltando Amarras :: Riki Andrés

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La lección del océano Atlántico

Archivado en (El lugre Creoula, Sin categoría, Universidad Itinerante de la Mar (UIM)) por Admin el 27-07-2010

«En un día aprendes tanto aquí que cuando despiertas a la mañana siguiente parece que pasó un año», dice Pablo Ares

La Universidad Itinerante de la Mar fondea en Porto Santo tras 4 días de navegación

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Fotografía :: Riki Andrés

Soltad amarras. Viajar contra la tierra y sus reglas. Aquí y ahora es lo que están haciendo un grupo de jóvenes asturianos, todos en la veintena, todos enrolados en el lugre Creoula, un bacaladero de 1937 que la marina portuguesa opera como barco-escuela. La Universidad Itinerante de la Mar (UIM) cumple este verano cinco años organizando con él unas expediciones que funcionan como un reto para sus alumnos: deben sobrevivir dos semanas, en alta mar, embutidos en una nave de 67 metros de eslora, compartiéndola con una guarnición de la marina lusa. Una vez soltadas las amarras, ya no hay forma de huir. Sólo el Atlántico, como amigo y enemigo.

La lección dio comienzo el pasado viernes 23, en Lisboa, y ayer alcanzó las playas de Porto Santo, en el archipiélago de Madeira. Entre medias, cuatro días sin móviles ni internet, sólo un tiempo distinto al terrestre, «extraño, que se alarga para que quepa en él de todo… En un día aquí intimas y aprendes tanto que cuando te despiertas a la mañana siguiente parece que haya pasado un año», indica Pablo Ares, estudiante de Derecho en la Universidad de Oviedo y tripulante del Creoula. Cada segundo es distinto, y lo distinto reclama toda la atención. En esta lugar «si uno se cae por la borda, de noche, estaremos en una situación muy peligrosa porque después de unos segundos ya no se ve el lugar en el que estáis», advierte nada más empezar el capitán de fragata Nuno María ‘d’Orey, el marino de más alto rango en esta expedición. A sus órdenes están 37 marinos profesionales y la vida de 39 profesores, catedráticos y estudiantes a los que más vale enseñar que aguantar las consecuencias.

Por eso, los ‘instruendos‘ (alumnos) acaban repitiendo la organización militar: divididos en cuatro grupos, todos se encargan en turnos de cuatro horas de las tareas del barco. Así, cuando un profesional coge el timón a media noche, hay un joven que ha abandonado el catre para ponerse a su lado. Cuando toca limpiar los baños, cocinar, servir o gritar ‘tierra a la vista’, hay un grumete a la sombra del marino portugués.

Moldear el carácter
Vivir en la falda de una cordillera imprime carácter: todos los días la naturaleza te muestra colosos de roca para que recuerdes que esos problemas que dices sufrir tampoco pueden ser tan grandes. Lo mismo ocurre ante el mar. Los grumetes llegaron a él desde Avilés, Gijón, Oviedo, Pola de Lena, Tarragona, Brasil, Oporto… Cada uno con su historia, idioma y MP3. Sin embargo, el viernes a primera hora, en los muelles de la Escuela Naval de Alfeite (Lisboa), el océano dicta sentencia: atrás quedan los sujetos, el Creoula sólo admite ‘instruendos’ (alumnos). La orden pone en fila y a cubierta a toda la tripulación. Es una manera de respetar las leyes de la mar, esas que se escribieron en un tiempo en el que «si no estaban todos a la vista, los de tierra podían pensar que el navío llegaba con intenciones ocultas», explica Tomás Cortizo, codirector de la UIM.

La mañana acompañaba. ‘Criolla’ (así es su nombre en castellano) se despegó de la dársena a las 10.30 horas, iniciando una travesía que le permite lucirse ante media Lisboa. Ahí está el barco, pasando ante la Plaza del Comercio, bajo el tráfico de Puente del 25 de Abril (antes de la revolución de los claveles, puente Salazar), embocando el estuario del Tajo en busca del océano. La frontera entre las dos aguas se la marca a babor el faro de O Bugio y a estribor el Fuerte de San Julião da Barra, un acuartelamiento que aún hoy es sede oficial del ministro de defensa luso. «La historia dice que quien controlaba este acceso, dominaba Lisboa», recuerda Rui Cabral e Silva, profesor de Biología reconvertido en instructor para la UIM.

Con la quilla ya en el Atlántico, con el viento soplando del Norte y con nuestro destino, el puerto de Funchal (Madeira), a 225 grados, Nuno María d’Orley toma una decisión: desplegar las velas de trinquete, trinquete de mayor y mayor de mesana. «No podemos tener mejor tiempo para navegar», indica el contramaestre Madera. Nueva orden. En el barco las velas se izan con todas los brazos disponibles. Marineros y estudiantes. Portugueses y españoles. Mano sobre mano, los cabos son enrollados, colgados o entregados. Gracias a ello, el lugre se pone en seguida a nueve nudos de velocidad, recibiendo el azote de una mar encrespada con olas de entre dos y tres metros.

Biodramina y ‘portuñol’
Hemos dicho que el individualismo fue lo primero en saltar por la borda. Luego hizo lo mismo el desayuno de algunos cachorros de mar. La marea mece el lugre provocando extraños fenómenos. Los cubiertos parecen querer escapar de la mesa; ir al baño adquiere tintes deportivos; y hasta los tripulantes más agnósticos sufren su particular conversión. Ya todos son devotos de Santa Biodramina. Ella vela por los estómagos y alimenta una navegación a toda pastilla. Con su favor, el mar enseña, los profesores dan lecciones, los marineros aguantan con paciencia y buen humor. El ‘portuñol’ se ha hecho la lengua franca del Creoula. Con ella pone rumbo a su próximo objetivo: el puerto de Funchal, en Madeira. «¿Sabéis en qué se diferencia de Canarias?», plantea desde la cubierta Fermín Rodríguez, ‘padre’ de la UIM.

Fuente: El Comercio Digital

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Atando cabos

Archivado en (El lugre Creoula, Universidad Itinerante de la Mar (UIM)) por Admin el 26-07-2010

Atando cabos - Soltando amarras

Elena vigila astilleros en Cadiz para que no contaminen más de lo que deben. Agustín será médico, pero aún no sabe de qué. Virgilio va camino de máster en Informática, y a la que te descuidas, se pone a leer un libro electrónico. Felipe acabará Químicas en Oporto, pero quiere se ingeniero de caminos para no tener que emigrar. Inés siempre sonríe, es la benjamina del grupo; David, el más blanco y anda buscando un hueco para entrar en la sala de máquinas. Los cacharros son su pasión. Ilda es la peculiar; cuenta que es terapeuta, que estudia Bellas Artes, y que el mar, cuando nos moja, todo lo purifica; Eduardo ha recibido una buena noticia: le han cogido para estudiar medicina (”quise hacerlo desde que ví que hay demasiados “novatos”).

Todos son ahora mis hermanos.

No puedes enfrentarte al océano en compañía de desconocidos.

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¡¡barco a la vista!!

Archivado en (El lugre Creoula, Universidad Itinerante de la Mar (UIM)) por Ramón Muñiz el 23-07-2010

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Nos dijeros que perderíamos la cabeza por ella

que nos llevaría a otro lugar

que sería nuestra vida y nuestra muerte

que después de verla, nada sería igual

Dicen que su nombre es aventura,

experiencia,

Dicen que la acabarás haciendo tuya.

Hoy te vimos por primera vez

Criolla

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¡¡bem-bindos!!

Archivado en (El lugre Creoula, Universidad Itinerante de la Mar (UIM)) por Ramón Muñiz el 22-07-2010

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22 de Julio. Lisboa.

Todo está listo. Los ojos llenos de sueño; las manos, de pastillas contra el mareo. Si el tiempo lo permite, mañana a las 10.30 de la mañana el lugre Creoula abandonará la Escuela Naval de Alfeite (Lisboa) rumbo a Funchal (Madeira). En el puente de mando, el capitán de fragata Nuno María d’Orey ha recibido un extraño encargo que no figura en su carta náutica: gobernar a una tripulación de profesores universitarios y jóvenes, con más ilusión que cultura marina.

“Es un caso único; no existe ningún otro navío gubernamental que se dedique a enseñar a civiles de esta forma”, presentó ayer Fermín Rodríguez, uno de los ‘padres’ de esta Universidad Itinerante de la Mar (UIM) que cumple ya cinco años organizando aventuras didácticas en alta mar. Para la ocasión, la proa se dirigirá a ‘las islas Macaronésicas: la puerta atlántica de Europa’, una lección que llevará a los ‘instruendos’ (alumnos) de Lisboa a Madeira, de la isla a Portimao (en el Algarve luso) y para a acabar, regreso a Lisboa con llegada a puerto prevista el día 6 de agosto.

Antes de echarse a la mar, la UIM ha cubierto dos jornadas para dejar todo atado en tierra. Así, el miércoles las universidades de Oviedo y Oporto prorrogaron un año más el convenio por el que dan vida a la UIM. El proyecto nació con un plazo inicial de cuatro años “y ahora debe repensarse, marcar nuevos objetivos, pero antes de iniciar la segunda fase, se ha decidido continuar un año más con la estructura que habíamos desarrollado”, explica Rodríguez.

El miércoles, en el rectorado de la universidad lusa, rubricaron este pacto hispanoluso Covadonga Betegón (vicerectora de extensión universitaria de la universidad asturiana) y María de Lurdes Correia (su homologa de organización en la institución portuenese). “Durante demasiados años España y Portugal han vivido una a espaldas de la otra; tenemos que cambiar eso con cosas como la UIM”, alentó António Marques, vicerrector de relaciones internacionales portugués. “Covadonga, debemos seguir hablando para construir juntos más colaboraciones como esta”, abundó.
La tripulación asturiana asistió a la ceremonia, convirtiéndose los jóvenes en objetivo de ánimos y advertencias. Son chicos como David, estudiante de ingeniería en Gijón; Pablo, a punto de abandonar la Universidad ya como abogado; o Ester, acostumbrada a los libros de Filología Hispánica. “No os espera una travesía fácil, pero es que nunca fue ese nuestro objetivo. Queremos que aprendáis de las dificultades de la vida y la mar”, expuso Correia.

Tras el protocolo, un autocar condujo a los jóvenes hasta la base naval lisboeta, donde ayer recibieron las primeras consignas castrenses. “Aquí no se come hasta que lo haga el capitán, y no te sientas hasta que lo haga el capitán, y para retirarse de la mesa, ¿adivináis que hay que esperar?”, ilustró Tomás Cortizo, codirector de la expedición. Arregladas las maneras, organizados los grupos de trabajo, y echas las presentaciones, los 39 alumnos y maestros de la UIM agotaban las horas previas conociéndose, antes de encontrarse al gigante Atlántico.

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El grumete Muñiz en Lisboa

Archivado en (El lugre Creoula, Protagonistas Asturias, Universidad Itinerante de la Mar (UIM)) por Ramón Muñiz el 22-07-2010

Intervención dentro del programa Protagonistas Asturias.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.

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La Universidad de la Mar ‘zarpa’ al encuentro de la Macaronesia

Archivado en (El lugre Creoula, Sin categoría, Universidad Itinerante de la Mar (UIM)) por Admin el 21-07-2010

Cuarenta jóvenes y profesores de Asturias, Portugal y Brasil forman la misión que durante dos semanas convertirá al Creoula «en un diván»

Coger 26 jóvenes, mitad españoles y mitad portugueses. Añadir un puñado de 12 profesores de la Universidad de Oviedo y de la de Oporto. Mezcle los ingredientes y embárquelos en el Creoula, un navío de la marina portuguesa, para que durante dos semanas aprendan a gobernarse en alta mar.

Con estos mimbres inicia hoy su viaje la V Universidad Itinerante de la Mar (UIM), una mezcla de «aventura y conocimiento» que hasta el 6 de agosto navegará en pos de la Macaronesia o ‘islas afortunadas’. Allí, entre Madeira, Las Azores y Cabo Verde «se encuentra la puerta Atlántica de Europa», indica Tomás Cortizo, catedrático de Geografía aupado a jefe de la expedición para esta ocasión.

La travesía, en todo caso, asegura otro tipo de hallazgos. «Un barco de vela se convierte en un diván de psiquiatra que hace aflorar lo mejor y lo peor de nosotros», garantizaba ayer Alberto Vizcaíno, ex director de Pesca y marino. Él fue el encargado de impartir la lección inaugural de esta quinta edición, para la que echó mano del cuaderno de bitácora redactado en su mítico viaje a la Antártida, entre 1982 y 1983. «17 de diciembre. El mareo es un tributo que uno por uno vamos pagando por la borda al Dios Neptuno [...] Sin duda, esto es navegar a toda pastilla».

Con notas de este calado, el acto de apertura del curso, celebrado ayer en el Centro de Servicios Universitarios de Avilés, tuvo un oficio entre solemne y sentimental. Así, Eduardo Pereira, cónsul honorario de Portugal, felicitó a la muchachada por protagonizar «un tributo a los intrépidos navegantes que buscaron un conocimiento sin el que no hubiera sido posible construir el futuro».

No sólo palabras recibió la UIM. El rector, Vicente Gotor, aprovechó el acto para hacer entrega a la alcaldesa de Avilés, Pilar Varela, de la tercera bandera azul concedida a este misión que dirige el CeCodet de la Universidad de Oviedo. El distintivo sólo puede otorgarlo la Fundación Europea de Educación Ambiental y es conocido por reconocer a las playas mejor preservadas, pero con la UIM, hace ya tres años, la Fundación se sintió en la obligación de reconocer los valores ambientales del proyecto.

EL COMERCIO respalda un año más a la UIM, enviando a un corresponsal a bordo del Creoula, para informar de los avatares de la travesía tanto en la edición impresa como en el blog ‘Soltando Amarras’.

Fuente: El Comercio Digital

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¡Hola mundo!

Archivado en (El lugre Creoula, Universidad Itinerante de la Mar (UIM)) por Ramón Muñiz el 19-07-2010

20 de Julio. Avilés.

Cuentan que al entrar a un puerto, toda la tripulación ha de formar en cubierta. Así se desprotegen ante los de tierra, enseñan que no hay intenciones ocultas, ni armas bajo la capa.

El problema: el primero en saludar es el primero en quedarse al descubierto.

Un gesto vulnerable. Un acto de confianza.

Cumplamos con él.

¡Hola mundo!

Acaba de iniciarse, por quinto año consecutivo, esta extraña aventura que es la Universidad Itinerante de la Mar (UIM). Durante las próximas dos semanas, un incosciente grupo de jóvenes y maestros compartirán vómitos, disciplina y timón con miembros de la marina lusa. Imagino que enfrentarse al mar les ha dado muchas tablas. Ahora veremos si no acaban golpeándolas contra  iletrados como nosotros.

La ceremonia de inicio y despedida reunió autoridades, padres, hermanos, curiosos. El nervio a lo desconocido se dispara escuchando el diario de bitacora de Alberto Vizcaino. Viajó a la Antártida. En 1983. Y recuerda: “El mareo es un tributo que uno por uno vamos pagando por la borda al Dios Neptuno“.  Son las 23.50 horas y algunos estamos sacando ropa de la bolsa, buscando Farmacias de Guardia, llamando al vecino para saquearle las máginas ‘biodraminas’.

Sin duda, ésto es navegar a toda pastilla“, escribió Alberto.

Veremos. La aventura empieza mañana. A las 6.00 en La Gesta. Un autobús nos lleva a Lisboa. “Os servirá para ir entrenando con la sensación de mareo“, bromea en Gijón el bueno de Marco.

Corto y cambio.

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